Desde que vi, aquella Navidad, la tan visionada, "Qué bello es vivir", me obsesionó la idea principal de la película: ¿Qué hubiese pasado si yo no hubiese nacido?. Maldita pregunta, por ella llegué ha perder mi autoestima al darme cuenta de que tal vez mi no nacimiento, pudiese beneficiar a algunas personas, e incluso, a la morfología de las cosas, me explico: Aun estarían algunos objetos que torpemente rompí, comida que me comí, las cosas que perdí, otros habitarían las casas que habité, en otra casa estarían los muebles que compré, uff, y así un interminable etc.
Pero tal vez hoy, si me haya dado cuenta de que no ha de obsesionar tanto el pasado y debemos concentrarnos en el futuro. No somos tan insignificantes, según nos movemos, según actuamos, obligamos a moverse otras cosas, interactuamos todos con todos. Somos tan importantes, y poderosos, que nuestro presente es el presente de todos, y nuestro hechos actuales influirán en el futuro de los "todos" del mañana.